Entre pitos y flautas llevo un año sin tocar en mi isla. Un año súper metamorfósico, maripósico y mutántico. Ya no reconozco al Gabriel de entonces; ni en sus fotos, ni en sus pensamientos, ni en su manera de vestir, ni en su poesía. Repertorio nuevo, más frutal, más maduro, más gracioso y más cercano. Estoy hasta más gordito.
miércoles · 22.06 · 21:30h GABRIEL VIDANAUTA
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