«Pasolini ve lo que desaparece mientras otros celebran el progreso»

El Café d’Espacio de Las Palmas de G.C. acoge un cinefórum, organizado por Davide Payser, donde se conmemora el noventa aniversario del cineasta y escritor Pier Paolo Pasolini

Davide Payser, en la puerta del Café d’Espacio. / CANARIASINVESTIGA.ORG

 

(Noticia tomada de la web: canariasinvestiga.org, texto de Orlando Santana)

El sábado 28 de abril se proyectan en el Café d’Espacio, a las 19.00 horas, La Ricotta y El evangelio según San Mateo, las primeras dos películas con las que el Foro Crítica y Sociedad conmemora el noventa aniversario del nacimiento del escritor y cineasta Pier Paolo Pasolini. Las cintas forman parte de un ciclo que ofrece proyecciones y charlas, los jueves y sábados de semanas alternas, y que se prolongará hasta el sábado 19 de mayo.

 

Hay efemérides para tiempos difíciles. La del nacimiento de Pier Paolo Pasolini constituye una valiosa oportunidad para encarar el presente con lucidez y poesía. En el Café d’Espacio, todo un fermento de sociedad civil, Davide Payser conversa sobre el legado de este poeta y cineasta visceral. La visión de la tradición como impulso y referente de esa «revolución antropológica» reivindicada por Pasolini, permite que el diálogo de cabida al proceso de cambio político y social experimentado en Bolivia tras la llegada al poder de Evo Morales. La conversación también da pie a compartir el testimonio de uno de esos isleños cuya mirada está hecha de idas y venidas, de distancias y cercanías.

 

Pregunta. ¿Aún tiene sentido ser comunista, tal como Pasolini lo entendía?

 

Respuesta. Hay que entender que Pasolini vivió y escribió en una época en la que el partido comunista era una fuerza real, grande. El partido comunista italiano fue el más grande de Europa occidental. Ahora, la idea de comunismo que Pasolini defiende se basa en los principios universales de la ética, en la compasión; en principios perfectamente asumibles hoy en día. Pero la organización partidaria ha cambiado mucho, ya que el comunismo, tal como él lo concibió y conoció casi ha desaparecido. La idea gramsciana de los bloques, del bloque antagónico, la existencia de la Unión Soviética… de todo ello ahora quedan prácticamente las ruinas. Y es interesante ver cómo él anticipa todo eso, cómo él, al llamarse a sí mismo «poeta de las cenizas» reivindica ese mundo, el de los campesinos, el de la solidaridad. Hay que tener en cuenta que la posición de Pasolini al principio es la del comunista gramsciano. Pero luego, desde los años sesenta y hasta el final de su vida, su visión se vuelve apocalíptica; aunque no dejara de pedir el voto para el Partido y de manifestar explícitamente su esperanza en la juventud de la Unión Soviética. Su visión es entonces la de alguien que ha tomado conciencia de la debacle moral que acompaña al progreso material traído por el boom económico.

 

P. Qué diferente hubiera sido el socialismo real si los intelectuales de entonces, en vez de aspirar a crear un hombre nuevo, hubieran comprendido que el pasado, la tradición, es una auténtica fuerza de cambio.

 

R. Claro, ese ha sido uno de los grandes errores, si se puede llamar así. El error de pensar en el futuro, en la batalla del futuro, y olvidar el pasado; concebirlo como algo que debe ser superado, que permanece lastrado por la superstición. Ese desprecio por la riqueza que provenía del mundo campesino, del mundo subproletario que Pasolini tanto amaba, ha conducido a una pérdida de referentes propios. Al echar una carrera con el capitalismo por la conquista del futuro, el comunismo perdió su propia historia, sus propias raíces; que son raíces de pobreza.

 

P. Pasolini escribió que «el izquierdismo es una enfermedad verbal de la izquierda». ¿La crítica que él hacía en solitario a la izquierda de su tiempo, sigue vigente hoy día?

 

R. Con el término izquierdismo Pasolini se refería, seguramente, a las posiciones defendidas por los estudiantes de la generación del 68, ya que él fue muy crítico con los movimientos estudiantiles. Precisamente por alejarse de la tradición comunista y popular. En segundo lugar, él sobre todo criticaba de la izquierda la entrega acrítica a la idea del progreso. Esto lo emparenta con otros autores, que en estos momentos, ya críticos, empieza a reivindicar cierta izquierda. Uno de ellos es Walter Benjamín, para quien el pasado contiene elementos revolucionarios, y para quien, por tanto, lo que debemos hacer es dejar de correr hacia el futuro y detenernos a pensar en todos aquellos sueños que no se cumplieron. La idea es que el pasado está ahí y puede ser de otra manera. En los análisis de hoy en día aún se perpetúa el progresismo a toda costa. Y si lo circunscribimos a lo económico, es perfectamente asumible por la derecha. Pasolini fue un extemporáneo, un intempestivo. Cuando todos afirmaban que se estaban produciendo grandes mejoras, él estaba contemplando lo que desaparecía.

 

P. En uno de sus artículos periodísticos, Pasolini constata con dolor que los de arriba y los de abajo comparten ya los mismos valores, que se encuentra entre «una multitud ínfimo burguesa que sabe que lo es y quiere serlo». ¿Qué clase de vida llevó Pasolini para ponerse en la circunstancia de experimentar esto?

 

R. Lo que todos los biógrafos resaltan es que él manifestó un rechazo radical a establecer vínculos con la burguesía. Él conocía esta realidad, la de las clases populares, sobre todo por su vida amorosa; era homosexual y siempre se relacionó con jóvenes que provenían de sectores desfavorecidos. Primero, los del campesinado del norte de Italia y luego los jóvenes de las barriadas de las periferias romanas. Y permaneció fiel a esta gente. Él iba a las pizzerías de los barrios, a las playas populares… Estos eran los lugares donde le gustaba pasar el tiempo cuando no estaba trabajando. El artículo en el que se encuentran esas palabras lo escribió a partir de una reflexión madurada en la playa de Ostia, que es una playa masiva, popular. A lo largo de los años Pasolini vio cómo se transformaban esos chicos, cómo se perdía lo que él amaba en ellos, esos valores. Pero a pesar de todo, continuó relacionándose con esta gente.

 

P. A propósito de valores como la solidaridad, me acuerdo de que, durante tu presentación, mencionaste la huella que había dejado en Pasolini la generosidad de aquellos campesinos que daban una parte de su ración a los prisioneros del ejército alemán.

 

R. Él decía que él había aprendido el marxismo de una manera natural, viendo el comportamiento aideológico de los campesinos. Un comportamiento que bebía mucho de la ética cristiana y de la idea de ayuda mutua. A él le sobrecogía pensar que los campesinos del norte de Italia, aquellos mismos que habían sufrido los bombardeos del ejército nazi, renunciaran a parte de su comida para alimentar a los prisioneros alemanes.

 

P. A finales del pasado verano regresaste a la Isla tras haber pasado dos años como profesor de violonchelo en el conservatorio de La Paz. ¿Qué testimonio puedes dar acerca de las luces y sombras del proceso de cambio que atraviesa Bolivia?

 

R. Es fundamental ver las cosas desde diferentes distancias. Cuando uno está lejos ve los hechos de una manera y cuando se acerca aparecen todos los matices. Yo me fui a Bolivia para presenciar un cambio histórico, interesantísimo. Precisamente podríamos decir, parafraseando a Pasolini, que una fuerza del pasado venía y se hacía presente. Era la respuesta de una tradición de sometidos, que reivindicaba el poder tras quinientos años de colonialismo. Entonces hay que decir varias cosas sobre ese proceso. La llegada al poder de Evo Morales es un hecho positivo, indiscutiblemente. Evo Morales es el mejor presidente que ha tenido Bolivia, y esto también hay que decirlo claramente. El problema es que Bolivia ha padecido un desgobierno total. Por ello, el gobierno actual es solo un gobierno, uno que trata de devolver la dignidad a las instituciones y lidiar con un montón de problemas heredados. Al llegar allí te das cuenta de que las cosas no son como uno esperaba. Uno esperaba una revolución al estilo cubano, una cosa que se viviera en la calle; y claro, en La Paz no se percibía de esa manera. Es una revolución, pero sobre todo es un proceso de empoderamiento de las clases que han estado sometidas racial y culturalmente. Bolivia es un país que, en ese sentido, puede compararse a Sudáfrica. No hay blancos pobres. Es un país donde la pobreza está racializada al cien por cien. Y eso está cambiando, porque hay una clase en decadencia, la oligarquía tradicional, y unas clases medias en ascenso, mestizas, indígenas. Y luego están los campesinos y la gente más pobre que, claramente, viven con más dignidad. Puedo decir que Bolivia es uno de los países más democráticos que he conocido, un país en el que una iniciativa del gobierno puede ser revertida si es contestada con suficiente fuerza por parte de la población. El último caso fue el de la carretera del Tipnis, que atravesaba un parque natural. Este hecho me parece un claro indicio de democracia, del que carecemos aquí.

 

P. En un verso de Poesías mundanas, Pasolini describe a los neorrealistas como hombres «obsesos por la Crónica vulgar de los Sucesos». ¿Qué clase de apuesta distingue a su cine del de estos?

 

R. Sus dos primeras películas, Accattone y Mamma Roma parten claramente del Neorrealismo. El momento fundacional del cine de esta generación es Roma, città aperta, de Roberto Rossellini. Entonces, lo que sucede es que Pasolini decide trabajar con actores que no lo son, con habitantes de los barrios a los que convierte en actores; y la lengua que se habla es, por tanto, dialecto  romano. Él empezó como guionista, sin tener conocimientos de dirección; su ayudante entonces fue Bernardo Bertolucci, que era un adolescente de dieciséis años y sabía tan poco de cine como él. Estaban aprendiendo a hacer cine. Su particularidad como cineasta se encuentra en la incorporación de su mirada poética; y en su apreciación del lenguaje y de los rostros de la gente que vivía en los barrios. Ese cine evoluciona y apunta en direcciones que no tenían nada que ver con el Neorrealismo.

 

P. En la última serie de versos del largo poema mencionado antes, bajo la fecha 21 de junio de 1962, podemos leer: «Con el sereno valor de un científico / me observo a mí mismo masacrado. Parece, a veces, / que odio y, sin embargo, escribo / versos llenos de amor preciso«. El tono y su forma de entender la poesía, ¿no nos hacen pensar en Rimbaud?

 

R. Pasolini es un descendiente de Rimbaud, y abundan los testimonios de ello a lo largo de toda su vida. Lo que lo decide a lanzarse a la poesía es el descubrimiento de Rimbaud. Y también una forma de entender la poesía alejada del clasicismo. Es esa idea de una poesía herética, que va por otro camino; una poesía salvaje.

 

P. Durante tu presentación hacías referencia a la importancia que tenía para Pasolini esa parte de magia y misterio que hay en la vida y en las culturas. Pero también cuentas que habías adquirido el distanciamiento necesario para percibir el misterio de la ciudad donde te criaste.

 

R. La gente generalmente se agobia en Las Palmas… hay como un deseo fortísimo de irse. La mayoría de mis amigos lo ha experimentado. Pero irte fuera también te da la posibilidad de volver a ver tu propia ciudad con esa mirada extrañada, esa mirada que permite creer que las cosas pueden cambiar; con curiosidad y también con amor hacia los barrios, hacia la fisonomía. Eso que al principio, cuando eres adolescente, te parece feo: los edificios, las calles, los trazados. Cuando has estado en Latinoamérica comprendes de dónde viene todo esto y también aprendes a ver la belleza que hay en lo gris. Son matices que antes no apreciabas porque solamente confrontabas la ciudad con unos ideales. Ahora, después de haber recorrido un poco otras partes, me doy cuenta de que esta también es una ciudad ideal.

 

P. ¿Todavía te acompaña la visión de aquella gran montaña que sobrevolaste en avión?

 

R. Sí, el Illimani que está allí, en La Paz, siempre vigilando, mirándolo todo. Era toda una presencia. Para las comunidades, los nevados son entidades. Los Apus, las Achachilas son deidades tutelares que protegen a la población o que se enfurecen. Y sí, yo recuerdo. Cuando me marché de La Paz parecía que el avión, al sobrevolarla, pasaba cerquísima del pico y que la montaña nos estaba dejando pasar.

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¡Llegan nuevos libros a la librería del Café d´Espacio!

Como todas saben el Café d´Espacio también es una librería alternativa. Aquí podrás encontrar libros que por su contenido no suelen tener presencia en las librerías convencionales.

Ahora mismo estamos remodelando la librería para que  vaya teniendo más peso dentro del proyecto. Cuando estén por allí no olviden echar un ojo por la librería, seguro que encuentran cosas interesantes.

De vez en cuando iremos poniendo alguna reseña tanto de los libros de venta como los que tenemos de consulta en nuestra biblioteca colectiva.

Para empezar, aquí dejamos cuatro de los nuevos libros que acaban de entrar en la librería:

                    

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Fiesta cubana-colombiana en el Ateneo

Desde el Ateneo Popular Jiribilla, aquí cerquita (Paseo San Antonio, 11) nos invitan a bailar salsa. Este es el cartel, y pinchando sobre él llegamos a su blog.

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Sábado 28 de abril: Pasolini y el cristianismo

Este sábado 28 de abril a las 19:00, continuamos con la segunda de las seis jornadas dedicadas a Pier Paolo Pasolini organizadas por el colectivo Foro Crítica y Sociedad. Tras haber abordado el pensamiento social del cineasta y poeta italiano, esta cita gira en torno a «Pasolini y el cristianismo». El debate estará precedido por introducciones a cargo de Juan Francisco Comendador y Agustín Ortega, y dos proyecciones: el cortometraje «La Ricotta» y el largometraje «El evangelio según San Mateo».

“Hice un film donde se expone a través de un personaje toda mi nostalgia de lo mítico, lo épico y lo sagrado”, dijo el ateo Pasolini. Jesús fue interpretado por un sindicalista catalán que pasaba por allí:

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=1fzJCjZ8X34?rel=0]

En La Ricotta, un director que rueda La Pasión de Cristo se empeña en usar como actores a subproletarios romanos, aunque a uno de ellos se le deje morir en la cruz. En una escena, Orson Welles lee un poema del propio Pasolini:

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=5Rh5d8AxvrM?rel=0]

Yo soy una fuerza del Pasado.

Sólo en la tradición está mi amor.

Vengo de la ruinas, de las iglesias,

de los retablos de altar, de los pueblos abandonados

sobre los Apeninos o los Prealpes

donde vivieron los hermanos.

Doy vueltas por la Tuscolana como un loco,

por la Appia como un perro sin amo.

O miro los crepúsculos, las mañanas

sobre Roma, sobre la Ciociaría, sobre el mundo,

como los primeros actos de la Poshistoria

a los que asisto, por privilegio de nacimiento,

desde el borde extremo de alguna edad enterrada.

Monstruoso es quien ha nacido

de las vísceras de una mujer muerta.

Y yo, feto adulto, doy vueltas

más moderno que todos los modernos

buscando hermanos que ya no están.

Pier Paolo Pasolini de Poesia in forma di rosa – 1962

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Taller intensivo «Teatro de las Oprimidas» en La Nave

En el Café nos gusta el teatro como herramienta de transformación social, así que desde aquí nos hacemos eco del taller que los próximos días 27, 28 y 29 de abril tendrá lugar en el Centro Sociocultural La Nave (El Rincón): un taller intensivo de Teatro de las Oprimidas.

Blanka y Oihan, que se encargarán de impartir el taller, nos hablan sobre él:  «Nuestra propuesta consistirá en investigar y buscar alternativas para la acción en aquellas situaciones de dificultad con que nos encontramos en nuestras vidas. Y lo haremos a través de los juegos, ejercicios y dinámicas teatrales que conforman la metodología del Teatro de las Oprimidas desarrollada por Augusto Boal. Es una formación práctica y divertida que esperamos os resulte valiosa.»

Para más información, dudas o sugerencias, puedes ponerte en contacto con ingeniosoingeniero@gmail.com, o por teléfono con Oihan (691 971 007) o Blanka  (699 909 503).

Algo de información sobre el Teatro de las Oprimidas

«Todo ser humano es teatro, aunque no todos hacen teatro. El ser humano puede verse en el acto de ver, de obrar, de sentir, de pensar. Puede sentirse sintiendo, verse viendo, y puede pensarse pensando. ¡Ser humano es ser teatro!». Augusto Boal

Es un conjunto de juegos, ejercicios y técnicas particulares que pretende hacer de la actividad teatral, un instrumento eficaz para la comprensión y la búsqueda de soluciones a problemas sociales, e intersubjetivos, intentando crear una reflexión que conduzca a la acción fuera de los mismos.

El Teatro de las Oprimidas intenta romper con la pasividad propia del espectador teatral, donde unos observan el producto de lo que otros hacen, y en cambio propone que los sujetos partícipes asuman un rol activo en la reflexión y la acción que se proponen a partir de las actividades. Se trata de la democratización del pensamiento, el intercambio y el diálogo de ideas, para llegar a acciones concretas; con el objetivo último de que el acto que transforma una realidad en escena, resulte un ensayo para actos que transformen también fuera de escena.

Algo de información sobre el taller

Un recorrido por las distintas técnicas y propuestas del arsenal del Teatro de las Oprimidas, que permitan a las participantes un abordaje teórico-práctico transmisible y utilizable en otros contextos. Una caja de herramientas teatrales listas para ser utilizadas donde se considere necesario.

Introducción al TO. El árbol del Teatro del Oprimido. Teoría: Metodología TO /Principios y Conceptos básicos/Práctica: Juegos, Ejercicios y Técnicas del Arsenal/Técnicas del Teatro imagen

Teatro imagen. Técnicas del Teatro Imagen. /Práctica: Categorías del arsenal del TO. Juegos y Técnicas del Teatro Imagen/Imagen de la escena. Demostración de Teatro Foro/Construcción de escenas. Intervenciones .

Teatro Foro. Teoría: ¿Qué es el Teatro foro? /Práctica: Categorías del arsenal. Técnicas de Teatro Imagen. Relatos de situaciones de opresión. Construcción de escenas. /Técnicas de ensayo. Teatro Foro. Arco iris del deseo.


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Este jueves 19 comienza el ciclo «En torno a Pier Paolo Pasolini»

Hace ahora noventa años, un 5 de marzo, nacía en Boloña uno de los mayores poetas italianos del siglo XX y una de las más lúcidas voces críticas que han surgido en la reciente historia europea. El colectivo Foro Crítica y Sociedad, tras el éxito del primer ciclo de jornadas temáticas sobre el filósofo Slavoj Žižek, abre una nueva ronda de convocatorias para tratar temas de actualidad aprovechando el pensamiento y la obra de Pier Paolo Pasolini.

La primera de las citas, que caerán en jueves y sábados de semanas alternas,  será este jueves 19 a las 19:00 horas, con la exposición «El pensamiento social de Pasolini» a cargo de Dávide Payser, y, como siempre, el posterior debate abierto. En el blog del Foro Crítica y Sociedad se pueden leer dos traducciones de Pasolini realizadas por el ponente, y que nos ponen en materia. A continuación, añadimo un texto con el que se introducen las jornadas.

90 años de Pier Paolo Pasolini: un autor imprescindible

Soy uno/que nació en una ciudad llena de pórticos en 1922.

Pier Paolo Pasolini. Poeta de las Cenizas.

Literato, cineasta, ensayista, filólogo, Pier Paolo Pasolini encarna como pocos el ideal del intelectual libre, enfrentado frontalmente al poder, cuya obra multifacética no se agota con el paso de los años transcurridos tras su trágica muerte en 1975.

Pasolini se jugó la vida literalmente en la Italia convulsa surgida tras la derrota del fascismo en la Segunda Guerra Mundial, un escenario donde la Europa de los bloques dirimía tensiones sociales irresolubles entre la burguesía industrial por un lado y las grandes masas de obreros que llegaban a las ciudades desde el medio rural por el otro. Encausado en treinta y tres procesos judiciales (absuelto en todos), vivió y produjo su obra en medio del escándalo constante, perseguido por su condición de homosexual y comunista. Ello explica la brutal franqueza que encontramos en su obra: el tono de Pasolini es el de uno que ha asumido el linchamiento mediático y la exposición al escarnio público como una tragedia de la que se alimenta: sin nada que esconder frente a una élite pacata e hipócrita, Pasolini surge como una voz de un radicalismo inaudito, un azote permanente del poder democristiano, del neofascismo y la mafia vaticana y un interlocutor siempre crítico del Partido Comunista Italiano, para el cual pedía el voto una y otra vez, a pesar de haber sido expulsado de sus filas a finales de los años 40 a causa de su orientación sexual.

Pasolini llega a Roma antes de cumplir treinta años procedente de la región del Friuli, de donde huye con su madre tras un primer proceso a causa de un escándalo sexual. Con escasos medios económicos, se instala en la periferia romana, donde entabla relación con la población llegada del campo en busca de oportunidades: es el subproletariado romano que protagonizaría buena parte de su obra. Tras ganarse una sólida reputación literaria, gracias sobre todo al éxito de su poemario Las Cenizas de Gramsci y de su novela Chicos del arroyo, se inicia en el cine a mediados de los 50, primero como guionista y luego como director con Accattone, su primera película, del año 61. A esta le seguirían una larga serie de largometrajes, cortometrajes y documentales.

‘CINE DE POESÍA’

Con pocas excepciones, sus actores eran elegidos entre personas comunes de los arrabales o entre sus amigos. Su estilo cinematográfico, de un extraño realismo (él usaba el término «cine de poesía»), se puede considerar en muchos aspectos la antítesis del cine comercial. Paralelamente a su obra artística, Pasolini, se convirtió en un referente intelectual en los medios italianos gracias a sus frecuentes intervenciones en la prensa y en la televisión, donde se caracterizó por sus continuas polémicas sobre los temas que atravesaban la actualidad italiana de la época: partiendo de posiciones cercanas al marxismo de Gramsci, su postura fue radicalizándose más y más con el paso de los años. Su denuncia hunde sus raíces en el profundo amor que siente hacia el campesinado y el subproletariado italiano, cuyos valores ve desaparecer progresivamente al tiempo que el sistema de valores consumista se generaliza en Italia a mediados de los años 60 con el «boom» económico. La homologación cultural, que para él tiene los rasgos de un genocidio, sumen al poeta en una desesperación que le impulsa a ejercer una crítica apocalíptica hacia esa suerte de fascismo reconvertido en modernización, auspiciado por el gran capital industrial, la extrema derecha, parte de la jerarquía católica y los servicios de inteligencia del capitalismo internacional que por esos años quieren impedir a toda costa que Italia entre en la órbita del comunismo. Son los años de la logia P2, del grupo Ordine Nero y del terrorismo de estado. Aprovechando el eco mediático de su éxito como cineasta, Pasolini se convirtió al final de su vida en un flagelo insobornable de la clase dominante a través de constantes artículos en la prensa italiana, en los que pedía «procesar a los jerarcas democristianos» o en los que afirmaba saber quiénes eran los responsables de las masacres terroristas que asolaban Italia (su célebre escrito «Io so» –»Yo sé»- fue la fuente de inspiración de Roberto Saviano para Gomorra). Nunca dejó de posicionarse críticamente, escandalosamente, frente a los acontecimientos que marcaban la vida política y cultural de su tiempo, demostrando una lucidez, una sensibilidad y una valentía excepcionales, siempre al margen de los intelectuales «de palacio». El grueso de sus intervenciones de este periodo está recogido en los libros Cartas luteranas y Escritos corsarios.

En el momento de su muerte en 1975, Pasolini trabajaba en la novela Petróleo, narración en torno al personaje de Enrico Mattei (el directivo de la empresa nacional de hidrocarburos que llegó a acuerdos comerciales con la URSS y que resultó muerto en un falso accidente aéreo en el 62) y también acababa de terminar el rodaje de Saló o las 120 jornadas de Sodoma, un filme brutal sobre la naturaleza del poder que sigue sin perder ni un ápice de su perturbadora elocuencia hoy día. Hoy pocos dudan que el crimen que puso fin a su vida tuvo motivaciones políticas y que se trata de un episodio más de la siniestra trama de los años de plomo italianos, de la cual vamos conociendo los detalles a cuenta gotas, décadas después, conforme van prescribiendo las responsabilidades o van desapareciendo de forma natural sus perpetradores. Como artista, su propósito manifiesto fue resistirse a que su obra se volviera un simple objeto de consumo.

Hoy conmemoramos el nacimiento de esa «fuerza del pasado», porque su espíritu sigue vivo y es más necesario que nunca. Desde el Foro Crítica y Sociedad que se reúne en el Café Despacio de Las Palmas, se convocan las jornadas En torno a Pier Paolo Pasolini, que tendrán lugar entre los meses de abril y mayo, y que incluirán charlas y proyecciones tomando la obra y el pensamiento del artista como hilo conductor.

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Martes 17 de abril, presentación de la campaña «¿Re-cortar? Sí, lo militar.»

El martes 17 de abril, el colectivo alternativa antimilitarista-MOC Las Palmas presenta la campaña «¿Re-cortar? Sí, lo militar». Será a las 20:00 de la tarde en el Café d´Espacio.

MANIFIESTO DE LA CAMPAÑA «¿re-CORTAR? SÍ, LO MILITAR»
Atravesamos por un período de crisis, provocado por la especulación financiera, que está causando la destrucción de millones de puestos de trabajo y un incremento del desempleo hasta niveles jamás vistos. El número de personas en situación de pobreza y riesgo de exclusión social crece exponencialmente, lo que provoca un alarmante aumento de las desigualdades sociales.

Mientras la mayor parte de la población sufre este empeoramiento de sus condiciones de vida,   los   diferentes   estados   aprovechan  para   recortar  derechos  y  conquistas  laborales  y  reducir las partidas de carácter social, lo que supone, en el mejor de los casos un descenso  de la calidad en la prestación de estos servicios, y en el peor, su desaparición. Al mismo  tiempo, mantienen, cuando no incrementan de manera encubierta, el aparato militar y de  control social con todo el gasto que conlleva.

Esta crisis no ha supuesto recortes del militarismo y el control social,  ya que hemos comenzado 2012 con unos presupuestos ‘heredados’ del año anterior, año en el que el gasto presupuestado para el Ministerio de Defensa nominalmente bajaba un 7% respecto a 2010, pero  la   reducción   real   del   gasto   militar   y   el   destinado   al   control   social   es  rotundamente   falsa.   Entre   Interior,   Industria   y   Exteriores,   la   previsión presupuestaria  asciende a 17.000 millones, muy por encima de los 8.500 que figuran en la cartera de  Defensa.

Un ejemplo: el Ministerio de Industria ayuda a maquillar los presupuestos de Defensa con los llamados Programas Especiales de Armamento, lo que ha generado una deuda a la que ni el mismo Ministerio de Defensa sabe cómo hará frente, ya que la factura de dichos programas asciende a 30.000 millones de euros, en torno al 3% del PIB español.
Mientras los recortes son generalizados en educación, sanidad o servicios sociales, no solo no se cancelan programas de inversiones militares, sino que incluso aparecen otros nuevos, como la adquisición de la 5a Fragata F­100 –por un importe aproximado de 4.100 millones de euros–, o el aumento de la implicación en el programa del escudo antimisiles: al compromiso de permitir la instalación del escudo en la base gaditana de Rota –que el gobierno de Zapatero adquirió con EE.UU.–, el gobierno de Rajoy ha decidido sumar al menos una fragata de la armada. El programa del escudo provocará un aumento del gasto militar dentro y fuera del estado y supondrá un nuevo impulso a la carrera armamentística
mundial.

Esta   apuesta   por   la   militarización,   si   siempre   debe   rechazarse   por   sus   consecuencias  económicas,   sociales,   medioambientales,   éticas   y   humanas,   debe   serlo   aún   más   en   un  contexto   en   que   se   produce   a   costa   de   recortes   que   provocan   un   aumento   de   las  desigualdades y condenan a la población a situaciones de exclusión social y pobreza.

Por todo esto, los grupos antimilitaristas que componemos AA­MOC, RANA y Mujeres de Negro de Madrid hacemos un llamamiento a asociaciones, colectivos y movimientos sociales para que se adhieran y participen activamente en nuestra campaña de denuncia del gasto militar y exigencia de su abolición.

        NI UN HOMBRE, NI UNA MUJER NI UN EURO PARA LA GUERRA.

Adhesiones al MANIFIESTO: moclaspalmas@gmail.com antes del 17 de abril.
PRESENTACIÓN MUNDIAL DE LA CAMPAÑA: 17 DE ABRIL DE 2012.

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