Cuando está a punto de cumplirse el 106º aniversario de la tragedia del Titanic, hacemos un viaje en busca de las claves por las que un suceso como aquel sigue aún fascinando a millones de personas.
El Titanic no fue un barco cualquiera. Fue el icono de una sociedad, la británica de entonces, situada a la cabeza del progreso mundial en el contexto de la Belle Époque: un periodo de más de cuatro décadas sin conflictos bélicos en Europa presidido por un gran progreso económico y un exponencial avance tecnológico. El hundimiento del gran trasatlántico vino a poner de relieve las enormes contradicciones existentes en aquella sociedad.














