Crónica del recorrido por Pedro Hidalgo organizado por el Foro Crítica y Sociedad

El pasado domingo 4 de mayo, un grupo de personas, convocadas por el Foro Crítica y Sociedad, nos adentramos en las calles de Pedro Hidalgo, en el distrito del Cono Sur de la capital grancanaria, desde donde pudimos compartir observaciones y reflexiones en torno al urbanismo y la geografía de este barrio. El urbanismo crítico y la geografía urbana, con el estudio de autores como David HarveyNeil Smith o Mike Davis, es una de las líneas de estudio del Foro, a la cual ya le dedicamos un módulo en el Curso de Crítica de la Cultura Capitalista en 2013. En aquella ocasión realizamos una incursión en el risco de San Antonio y visitamos las nuevas construcciones en El Polvorín. También, para otra sesión, elaboramos un corto documental sobre la configuración de la ciudad a partir de sus barrancos. 

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Aquí van unos párrafos que resumen algunos de los aspectos observados por el grupo:

La geografía del terreno demuestra el cambio de intereses económicos a lo largo de la historia: las zonas llanas son de mayor interés para el uso agrícola, reservándose las laderas para las edificaciones.  Con la llegada del turismo, cambia el interés y se ocupa para zona residencial y para tráfico la zona llana.  Sin embargo las coyunturas pueden cambiar y volver a imponerse las anteriores.

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Enfrentamos la construcción familiar o popular al diseño urbano del territorio desde las instancias de la administración. La sabiduría popular fabrica sobre el terreno adaptándose a él y encontrando soluciones que contemplan diversidad de aspectos: aprovechamiento de aguas, preocupación por el paisaje, vías para desplazamientos de personas y vehículos (escalones con grado inclinado para aprovechamiento de huella,  relieves que unen escalones para paso de motos y bicicletas), embellecimiento y zona de sombra para la espera del transporte público… En cambio, la solución que ofrece la administración pública cuando diseña la ocupación del terreno sólo contempla un aspecto (según un modelo cartesiano), que impone el cemento y no tiene inteligencia ecológica  (ejemplo de canalización y alcantarillado de aguas que se llevan hasta el mar, nivelación de terrenos sin adaptación al relieve original, etc.). La administración es burocrática, pero una ciudad no es una simple suma de actos individuales: alguien observa que debería tenerse en cuenta la transversalidad de las actuaciones urbanísticas, que contemplara el derecho a la cultura, la dignidad o las relaciones humanas a la hora de diseñar un enclave urbano.

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Vemos unas edificaciones más recientes en la ladera de enfrente, que corresponden a la urbanización de Tres Palmas.  Este conjunto de viviendas, concedidas durante el franquismo, fue fruto de la lucha de un grupo de cooperativistas desde mediados de los años 60 y a lo largo de una década. Protagonizó, en los años sucesivos, unos episodios fundamentales en la batalla contra la estafa inmobiliaria, gracias a la intensa participación vecinal, que convirtió aquellos «contenedores de personas» en lugares habitables. 

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Los bloques están construidos de espaldas al barranco, con una gran masificación del terreno, sin contemplarse equipamientos que correspondan a tal densidad de población. La separación física, como un corte en medio del barranco, dificulta también la integración de la población de origen con la nueva.  No se respeta la lógica del agua y de la tierra. Se  ha construido en zona de escorrentías.  La administración establece zonas administrativas diferentes sin contemplar la unidad geográfica del barranco. Hay un urbanismo de «buenas intenciones», que intenta dar una solución pero genera otro problema diferente (ejemplo de la canalización del agua: el terreno ya no se inunda, pero queda árido, pues toda el agua se canaliza al mar). Debería analizarse el conjunto para dar soluciones que tiendan a la sostenibilidad. Un ejemplo de soluciones antiguas: los nateros: una forma de regadío milenaria, que aprovecha la nata del barranco cuando corre, su agua, su materia orgánica.  Ahora quedan pocos ejemplos de nateros en el mundo: en Canarias y en Túnez.

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Vamos viendo signos de la edificación familiar: se suelen dejar las vigas al aire para poder seguir edificando hacia arriba si la familia lo necesitara.  Las azoteas son un ejemplo de los valores que son prioritarios en esta zona.  Están más cuidadas que la fachada, se advierte que son muy utilizadas y son centros de reuniones, se les da uso agrícola, cuidado de animales…  Incluso se podría potenciar la energía solar, pero todo esto está vetado por el oficialismo. En las nuevas comunidades creadas para vivienda de protección oficial no se contempla el uso de las azoteas.

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La circunvalación que pasa por arriba del barranco ha revalorizado el lugar: ahora la urbanización del barranco tiene otra vía hacia donde seguir creciendo. La crisis inmobiliaria ha paralizado, seguramente para bien, la presión privada sobre el uso del terreno.

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Algunas vecinas nos dan idea de los problemas del barrio: hay muchos niños pero no tienen parque para jugar, los muros de contención peligran y ha habido derrumbes.  Se hace el análisis de que resolver estos problemas no es sencillo.  La edificación tradicional es sabia, pero muchos conocimientos se están perdiendo.  A veces no es tan fácil reformar una de estas edificaciones porque hay casas que pueden tener su punto de apoyo en las contiguas, etc.  Deben intervenir buenos profesionales.Otros vecinos, en cambio, nos dan testimonio de que el barrio favorece la buena vecindad y el conocimiento de las personas con las que se convive.

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